La ventana
    follow me on Twitter

    De tú a tú.


    Atrapada en tus ojos va mi alma
    desde el día que rompiste a llorar.
    Tan serena como inquieta es esta calma
    que produjo tus lamentos en mi mar.

    Me enamora el terso tacto de la palma
    de tus manos cuando me quieres tocar.
    Despertando mis ganas de caminar
    yo me pongo tus pasiones como enjalma.

    Pues tú haces a mi vida llevadera,
    y yo hago de la tuya un paraíso
    donde siempre florece la primavera...

    Nunca olvides que mi alma más sincera
    se alojó en tus ojos sin permiso.
    Sólo tienes que buscarla, que te espera.


    Inspiración


    Ni alzando un poco más la voz
    podría dejar de escucharlo.

    No puedo apagar su latido,
    ni tampoco despistarlo.

    Porque va marcando
    el ritmo a mis emociones.

    Pero ahora, sin embargo,
    he cambiado la canción.

    Ese ritmo ahora suena
    disonante, en mi cabeza.

    Ya mi ángel se marchó
    con la intención de buscarte.
    Pero nunca te encontró.

    Y mi alma se apagó
    para ahorrar más energía.
    La necesito para abrazarte...

    Por si alguna vez te atreves a volver.


    Magia.


    ¿Que pasará cuando ya
    ni existan las palabras en el cielo
    ni las estrellas en los libros?
    ¿Problablemente me olvidarás,
    o más bien construirás
    un lugar donde sigan existiendo?

    Probablemente los ángeles dejarán de leer...
    No se olvida lo que no se quiere olvidar
    y no soy arquitecto pero si sé
    que cuando los ángeles se aburran
    y no puedan leer
    bajarán a la tierra para distraerse
    y entonces el cielo estará libre eternamente
    y existirá allí por siempre.


    Pasado, presente, futuro.


    La voz de tu silencio construye tempestades.
    Por eso la he guardado en un frasco de cristal:
    más por miedo a derrumbar mis ideales,
    que por ganas de matar el hambre
    creciente y mustio de mi curiosidad.

    Ya no puedo más soñar. Y de hecho, ya no sueño.
    Pues los sueños sólo me hablan de alegrías
    inexupgnables, como mi soledad,
    e inalcancables sin tu real compañía.

    Ya no puedo más vivir. Y de facto, ya no vivo
    ni un solo minuto más sin ti, pero contigo.
    Porque dependo de ti, como pende de un hilo
    cada uno de mis sentimientos desde que te conocí.

    Ya no puedo ser ni yo. Y por ende, no lo soy.
    Si Descartes apelaba a la razón para existir,
    mi razón ya se marchó y sin ella ya no estoy.
    Mas está tu corazón en su lugar, y por eso no me voy.

    Un paseo por Londres y Cambridge

    Big Ben

    Estas fotografías están sacadas por mí. No he subido las que salgo yo, sino simplemente las más paisajísticas. Simplemente tenéis que hacer click en la foto del Big Ben para verlas. ¡Espero que las disfrutéis!

    Además, si queréis ver las fotos del viaje a Londres y a Cambridge en modo diapositiva pincha aquí.

    Faro.


    Ya son tantas primaveras que pasaron
    desde que te conocí, que mi tiempo
    en abril ya se ha estancado. 
    Llueve en mí sobre mojado...
    sin cesar la tempestad.
    Y aquí sigo, yo en mi nave.

    Y a más riesgo de morir,
    en tus ojos continúa esa luz suave
    que ciertamente sobra a tu corazón,
    y precisamente siento que me falta.
    Como el faro, yo no quiero se apague, 
    ni te olvides ya de mí.
    ¿Pues que haría ahora sin ti,
    me ahogaría en el pasado?

    Ni mis ansias por vivir, ni mi recuerdo sesgado
    podrían sustituirte. Ni sería tan feliz.

    Y es que se mueren mis ganas 
    si ya no te encuentro ahí...
    cada noche, a la luz de tu mirada.
    Como faro, yo no quiero que se apague, 
    ni te olvides ya de mí. 

    Sin título.


    Cerré a cal y canto las ventanas, por el viento. Pero nunca descuidé dejar el paso al sol,
    pues sus rayos son la cura a mis sentimientos obscuros y fugitivos de todo atisbo de luminosidad.


    Ya me pierdo con tu piel y mis quehaceres,
    que me olvido del lugar que juramos no olvidar.
    Reconozco que me cuesta, tanto,
    que hasta el cielo pone de su parte
    mitigando mi condena por perderte...
    ... y dibuja su camino en las estrellas,
    y lo empiezo a recordar.

    Ya mi alma no acaricia un corazón desnudo,
    sino lleno de recuerdos y promesas,
    como es tu corazón.

    Los recuerdos que juramos no tenerlos,
    y, sin embargo, tuvimos.

    las promesas que juramos no cumplirlas
    y sin embargo cumplimos...
    Al menos en nuestros sueños
    se convierten en realidad.

    Te confieso que aunque mire
    no me canso de mirarte,
    porque siempre tienes algo diferente...
    Reconozco que no eludo
    esa forma que tenías de lograr
    sonsacarme una sonrisa.
    Ni siquiera se me borra de mi mente.
    Ni quisiera que se borrara jamás.

    Es mi forma de quererte,
    y, tal vez, mi razón de amar.