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    Ultimátum de mi amor.




    Levanta el fusil de tu voz
    y dispárame esa bala.
    Rompe el cristal de mi vida,
    lléname de dolor sutil,
    pellízcame el corazón.


    Pues la ausencia que hay en mí
    crea el eco de la tuya
    cada vez que te menciono.


    Teje en mí ese albornoz
    que con hilos de caricias
    me secaba de las penas
    y me sacaba de allí,
    de aquel río de pasión
    que con caudal de cadenas
    me ahogaba muy lentamente.


    Frota en mí esa ilusión
    que desgastaron tus manos
    en la palabra condena.
    Y lleva en ti lo que creció
    en mi más pura razón,
    cuando mi amor ya no pueda
    ni siquiera recordarte.


    Colabora con Haití.


     Imagen: Agencia EFE.


    Hoy la tierra se tragó mis emociones
    con el alma de las miles de personas
    que de pobres ni su rastro les quedó.

    Hoy al mundo le tembló su corazón
    mas fue el mundo quien con su condescendencia
    ya a Haití en su desastre condenó.

    Hoy es foco de atención por su desdicha, 
    titulares de codicia se desatan en su causa
    que por causas naturales se crearon.

    Mas por suerte nuestro mundo cotidiano

    es distinto al creado por los medios,
    y por eso digo "Haití, hoy somos todos"
    y de todos, nuestra ayuda para ellos.

    Frágil status quo.




    No amanecen las mañanas en tu ausencia,
    ni se apaga ese foco vespertino
    que a veces llamamos sol, a veces esperanza.

    No se rompen los suspiros cristalinos
    que descansan en la calma de los lagos,
    ni se funden mis antojos e ideales con tu sino.

    Todo el pulso que rodea mi existencia.
    se somete a un estado de paciencia
    camuflada de tranquila, disfrazada de cordero.

    Mientras yo, exaspero a mi deseo
    con promesas de que hoy sí volverás,
    aunque sea con el fin de despedirte.

    Desde entonces faltan horas
    que contar en mi reloj, sobra el tiempo
    que separara a tu presencia de la mía.

    Y por eso mis palabras, como gotas
    de una lluvia que ni empieza ni termina,
    se desprenden del cielo de mi deseo,
    precipitan en mi solitaria vida
    y se estrellan con la cruda realidad
    de que hoy, todavía faltas tú.

    La llama.



    Consecuencias del amor.




    Mentiría si atrapara con mis manos
    la armonía más perfecta
    que pudiera contemplarse,
    pues no puedo arrebatarte
    ni tus ojos, ni esa forma
    tan intensa de mirarme.

    Robarían si pudieran mis oídos
    el sonido más humano
    que tu boca desprendiera,
    pero no pueden llevarse
    ni tus suspiros si quiera,
    porque no les pertenecen.

    Mas por eso te imagino
    y se rompen mis esquemas
    cada noche, entre mis sueños.

    Pues la vida no merece
    ni la pena que yo sufro,
    ni la pena que tu sientes
    por raptarte mentalmente
    del lugar donde resides;
    y llevarte de repente
    a un lugar desconocido;
    y besarte lentamente
    hasta ahogar a mis sentidos.

    Amor matemático.



      
    Nuestro amor matemático,
    se resuelve en ecuación:
    sin querer, cálculo errático,
    la X dio "mi corazón". 


    Sumando nuestra amistad,
    restando las asperezas,
    al cubo elevada está
    mi atracción por tu entereza.


    Multiplico tu belleza
    con tu bondad cuadrada,
    divido "- franqueza"
    y la integro en mi arrogancia.


    Nuestro amor matemático,
    se resuelve en ecuación:
    sin querer, cálculo errático,
    la Y dio "tu corazón". 


    Combino mi desparpajo
    fraccionado en cuatro partes:
    tres cuartos para tu cuerpo
    y un "cuarto" para tu "arte".


    Ahora todo se iguala:
    despejamos variables,
    (X + Y) señala
    nuestro amor incalculable.

      


    (Revisión del original)

    730 días.




                        Si volviera a mi memoria del revés,  
                        estaría hoy tan lejos como a uno de tus pasos,
                        tras un muro de palabras desmedidas.
                        En tal día como aquel se convertía
                        cada sueño en un cruce de intenciones.
                        Ilusión tras ilusión, pude sentirte
                        en lo más lejano de mi alma.
                        Nadie más entendería este universo
                        tras las puertas de mi corazón.
                        Obediente sensación fue desearte
                        solamente aquí, junto a mi lado.

                        Todavía mis sentidos se rebelan contra mí,
                        Rebujándome el recuerdo con ese amor
                        enfundado en un trozo de cristal
                        intemporal, que se clavó en mi piel.
                        No sólo sentí dolor, sino que lo deseaba.
                        Todavía está marcada de suspiros
                        aquella cicatriz que el destino suturó.

                        Del rescoldo del fuego con que jugamos
                        incendiamos nuestras vidas de pasión.
                        Aunque pronto esa lumbre se apagó, y tras ella
                        se marcharon cada uno de mis días junto a ti.