
no consigue salvo alcanzar el viento en mi imaginación.
Porque ni seré lo suficientemente alto,
ni lo suficientemente incorpóreo o vaporoso
que necesito ser para mezclarme con los nimbos,
y sentirme tan libre como pienso,
y volar tan alto como creo volar, en mis sueños.
Mas la vida terrenal que me depara el destino
ahoga mi gravedad en la grava,
como oprime mis ganas de volver a ilusionarme.












