La ventana
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    Detalles.


    En la nimiedad de cada minuto
    que pasa, constante, por el reloj,
    marcada con una huella está el tiempo
    de pequeños y complejos detalles.

    En sesenta segundos imaginan
    mis suspiros ser el eco de tu voz.
    Mas si llegan, sólo son un pensamiento.

    Son sesenta los segundos que aguanta
    mi corazón por resistir a tus besos,
    sin caer en más tentación que tus labios.

    Y un minuto se llena de confusión
    cuando saco la intención a tu mirada,
    pues descubro que en ella yo nunca estuve.

    Sólo déjame un minuto y me pierdo
    en mis silencios. Un minuto sólamente
    por si así pudiera yo encontrarte;
    más allá del eco de tu voz,
    de mi frágil corazón,
    de mi ilusoria ilusión
    de haber estado en tus brazos...

    Sólo déjame un segundo repetido
    tantas veces como son sesenta intentos.
    Para así poder lograr del tiempo
    la huella que dejaron tus detalles.

    11 de noviembre


    No le pidas luz al cielo
    cuando el sol se desvanece.
    Más bien pídele un "te quiero",
    mientras la tarde anochece.
    Y disfruta su color de caramelo,
    y percibe el aroma de su ambiente...

    Quizás peco al pedirte demasiado,
    mas no quiero que me dejes.
    Pues si rompes ahora mismo la cadena
    que con paciencia te puse
    y con besos, te mereces,
    librarás a este amor de su condena,
    para nunca, para siempre.

    Hace años que mi vida ya se mece
    en la cuna de la tuya,
    y vestida con tus labios va mi mente...
    y desnuda con tus ojos va mi alma.

    Desde entonces ya no dejo de mirarte
    como mira un invidente:
    pues recuerdo cada palmo de tu cuerpo
    por tu aroma, tus caricias,
    el sonido de tu voz...
    ...y mis ganas por tenerte.


    Acróstico de un pensamiento


    Podría aburrir al tiempo
    empezando por crear
    nada más que un sentimiento.

    Sólo el hecho de pensar
    abre en mí ese momento
    mágico, como caja de Pandora.
    Instante núbil que ahora
    encaja en mi forma de sentir.

    No me olvido de escribir
    todas las veces que siento...
    ¡O pierdo mis pensamientos!


    De tú a tú.


    Atrapada en tus ojos va mi alma
    desde el día que rompiste a llorar.
    Tan serena como inquieta es esta calma
    que produjo tus lamentos en mi mar.

    Me enamora el terso tacto de la palma
    de tus manos cuando me quieres tocar.
    Despertando mis ganas de caminar
    yo me pongo tus pasiones como enjalma.

    Pues tú haces a mi vida llevadera,
    y yo hago de la tuya un paraíso
    donde siempre florece la primavera...

    Nunca olvides que mi alma más sincera
    se alojó en tus ojos sin permiso.
    Sólo tienes que buscarla, que te espera.


    Inspiración


    Ni alzando un poco más la voz
    podría dejar de escucharlo.

    No puedo apagar su latido,
    ni tampoco despistarlo.

    Porque va marcando
    el ritmo a mis emociones.

    Pero ahora, sin embargo,
    he cambiado la canción.

    Ese ritmo ahora suena
    disonante, en mi cabeza.

    Ya mi ángel se marchó
    con la intención de buscarte.
    Pero nunca te encontró.

    Y mi alma se apagó
    para ahorrar más energía.
    La necesito para abrazarte...

    Por si alguna vez te atreves a volver.


    Magia.


    ¿Que pasará cuando ya
    ni existan las palabras en el cielo
    ni las estrellas en los libros?
    ¿Problablemente me olvidarás,
    o más bien construirás
    un lugar donde sigan existiendo?

    Probablemente los ángeles dejarán de leer...
    No se olvida lo que no se quiere olvidar
    y no soy arquitecto pero si sé
    que cuando los ángeles se aburran
    y no puedan leer
    bajarán a la tierra para distraerse
    y entonces el cielo estará libre eternamente
    y existirá allí por siempre.


    Pasado, presente, futuro.


    La voz de tu silencio construye tempestades.
    Por eso la he guardado en un frasco de cristal:
    más por miedo a derrumbar mis ideales,
    que por ganas de matar el hambre
    creciente y mustio de mi curiosidad.

    Ya no puedo más soñar. Y de hecho, ya no sueño.
    Pues los sueños sólo me hablan de alegrías
    inexupgnables, como mi soledad,
    e inalcancables sin tu real compañía.

    Ya no puedo más vivir. Y de facto, ya no vivo
    ni un solo minuto más sin ti, pero contigo.
    Porque dependo de ti, como pende de un hilo
    cada uno de mis sentimientos desde que te conocí.

    Ya no puedo ser ni yo. Y por ende, no lo soy.
    Si Descartes apelaba a la razón para existir,
    mi razón ya se marchó y sin ella ya no estoy.
    Mas está tu corazón en su lugar, y por eso no me voy.