La ventana
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    5 sentidos y un dolor.


    Se despertó el cuco del reloj
    que marca las horas muertas.
    Su canto, morfina del ambiente,
    adormece hasta a mi adrenalina.

    Se despertó en la cerilla la llama,
    y se propagó al oscuro ambiente.
    Su chispa, llamó la atención
    a esta negra oscuridad.
    Me impedía ver más allá
    de lo que pudiera imaginarme.

    Se despertó el áspero placer
    de palpar sentimientos enfrentados.
    La inocencia se casó con la maldad.
    Y la locura se encauzó
    a una vida más sensata.
    Pues se quedó sin amor
    al que poder desear.

    Se despertó el olor a cautivar
    un amor de nueva etapa,
    como un soplo de aire fresco
    que entra por la ventana
    y que embriaga la casa,
    se presenta esta extraña sensación.

    Así como despertó el instinto
    de buscarle paladar al corazón,
    Pues se pierde sápidos recuerdos
    que de otra forma no podría captar.

    Y de los cinco sentidos
    me faltaría el dolor,
    que permanece dormido
    en algún rincón perdido
    de este inhóspito lugar.

    Anhelo de amor eterno.


    Atrapado en el ocaso del tiempo
    está aquel anhelo de amor eterno
    que un día arrojé al vacío.
    Pensando que nunca más tendría
    la oportunidad de utilizarlo.

    Ojalá pudiera, sin embargo,
    arrojarme a aquel lugar,
    donde el eco de mi alma
    todavía retumba su caída,
    donde las flores no crecen
    ni tampoco se podrían
    marchitar porque no hay vida.
    Y poder recuperarlo.

    Porque ahora, más que nunca,
    necesito su rescoldo.
    Porque ahora, más que nunca
    le encontré el significado
    que tanto tiempo busqué.

    Aquella exhalación iba cargada
    de más de lo que imaginaba
    encontrar en este mundo,
    y de lo que jamás pudiera imaginarme:
    Amor eterno. Y por eso lo tiré.

    Porque nunca pensé que existiera.
    Por la extraña convicción de que así
    podría olvidar falsas expectativas
    de encontrar a alguien como tú.
    Y sin querer, te he encontrado.

    Necesito rescatarme de tus brazos,
    porque mi sentido se ha perdido
    en cada parte de tu piel.

    Como perdida está mi mente
    por buscar aquel suspiro
    que quisiera presentarte
    como el más puro regalo
    que mi mente fabricara
    para alguien como tú.

    Porque de querer diría
    que me disfrazo a tu lado.
    Mas detrás de ese antifaz
    me encuentro yo, y la fe
    de que en tu corazón reside
    el amor más genuino
    que jamás pude encontrar.

    Ansío con rescatar
    mi anhelo de amor eterno
    porque tú y solo tú, te lo mereces.


    El juego del sol y la luna.

    "Lo que convierte la vida en una bendición no es hacer lo que nos gusta,
    sino que nos guste lo que hacemos." (Johann W. GOETHE)
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    Hoy me he fijado que el sol
    llora lágrimas de fuego
    por encontrar a la luna.

    Porque están predestinados
    a un amor tan eterno
    como eterna su soledad.

    Me he fijado que el sol
    solo tiene media alma
    y su otra media, la luna.

    Y cualquiera no creería
    en su pasión, salvo yo,
    que la vivo intensamente.

    Sólo por eso, mi amor
    querría jugar su juego
    para poder encontrarte,
    aunque fuera un instante,
    en dos momentos del día:

    En medio de aquel segundo
    más rosa del amanecer
    y más rojo de la tarde.

    El disfraz del optimista.


    "Un drogadicto con alma asceta".
    Así podría definir a mi paciencia,
    pues tiene mono de ti; y de la voz
    de la impaciencia nacen mis ganas.

    Mi corazón espera la dosis exacta
    de cada una de tus palabras.
    Pues llora por cada palabra tuya
    como lloran en el cielo los cometas,
    como impregan con su aroma
    las estrellas a esta noche estrellada.

    Con la misma determinación
    que la gotas suicidas de lluvia
    al caer de las nubes al vacío,
    quiere mi corazón llenarse de ti,
    y de esa extraña sensación
    de tenerte entre mis brazos.

    A las puertas de mi imaginación
    y sin miedo al rechazo de acogida,
    se presenta hoy mi mente con la atroz
    cantinela de que no debo olvidarte.

    Y convence a mi conciencia
    tan desmedida en reparos,
    que parece esa joven que de pasión
    besa al aire, como se sueña besar
    a un amor desconocido,
    cuando se está enamorado.


    Porque me enseñaste que la vida puede ser
    tan maravillosa como uno quiera.

    Va por ti, abuela.


    Deseo

    deseo.(Del lat. desidĭum). 1. m. Movimiento afectivo hacia algo que se apetece. 2. m. Acción y efecto de desear. 3. m. Objeto de deseo. 4. m. Impulso, excitación venérea. arder en ~s de algo.1. loc. verb. Anhelarlo con vehemencia.


    Ojalá que mis palabras marquen tu piel
    de una forma tan secreta
    como me besan tus manos.

    Espero que me perdones,
    pero quiero demostrarte que te quiero.
    Aunque esto se me antoja como un proyecto
    inalcanzable, de palabras irreales de un sueño
    que nunca llegará a hacerse realidad.

    Pero ardo en el deseo de quererte,
    porque mis ojos ya no cesan
    de observarte con vehemencia
    desde que conoció a los tuyos.

    Lo que existe más allá de tus pupilas
    te hace ser tan diferente
    del resto de las personas
    que mueve mi deseo por vivir...
    Y si puede ser, a tu lado.

    ¿Por qué se afana mi mente
    en ganarle al corazón
    en esta lucha sin sentido
    desde que estás tu presente?

    No dejo de ser consciente
    más no sé lo que me pasa
    cada vez que estoy contigo.

    La sonrisa se me antoja
    como mi mejor forma de agradecerte
    el tiempo que me dedicas.
    Por eso no dejo de sonreírte
    cuando estoy cerca de ti.

    Más allá de mi forma de sentirte
    está el deseo de esperarte,
    como esperé desde la primera vez.

    (Necesito más hojas en mi calendario
    para poder arrancarlas.)

    Aún todavía deseo a tus caricias;
    y que se transformen en latidos,
    tan necesarios para mi vida
    como esta felicidad que me invade.

    Estoy feliz, ¿y tú?
    El pálpito, que es mi deseo,
    hace sentirme vivo.



    Telegrama.


    La Realidad es aquello que,
    incluso aunque dejes de creer en ello,
    sigue existiendo y no desaparece.

    Philip K. Dick


    [...]

    No me pidas que me marche de tus sueños,
    cuando allí jamás estuve, ni nunca los conocí.

    Ni tampoco que te espere en el silencio,
    cuando sabes que mi cuerpo
    nunca cesa de gritar que te desea.

    El esfuerzo de borrarte de mi mente
    es un lujo que no puede permitirse
    ahora mismo mi autoestima.

    No compongo estos versos para ti,
    porque tú no necesitas como yo esta poesía.

    Mi perfil más egoísta solo escribe para mí,
    pues indujo a mi lado generoso al suicido.
    Y con él se me esfumó toda forma de quererte,
    toda forma de pensar que me querías,
    además del pedazo de pasión que reservaba,
    esperando regalártelo algún día.

    Ese día que, por cierto, no ha llegado.

    [...]

    Hasta amarte sin mesura.


    Hoy no quiero otra cosa que ofrecer
    a tu mirada la mejor de mis sonrisas.
    Solamente una sola, pero la mejor.
    Tarde o temprano, lento o deprisa,
    alcanzaré con ella lo profundo de tu ser...

    Abriré tu corazón y muy dentro guardaré
    mis más profundos sentimientos...
    Abrazaré a tu pasión de modo suave,
    respirando ese olor acafeinado que rezuma
    tantas veces cada uno de los poros de tu piel...
    Excitando poco a poco a mi cordura...

    Sé que sobran las palabras que te digo.
    Imagina ahora todo lo que nunca te diría.
    No lo hagas si rehuyes la locura.

    Mas por eso te dedico la mejor de mis sonrisas.
    Esperando con anhelo que comprendas
    Solamente lo que más necesito decirte.
    Una cosa simplemente: no te olvido.
    Reconozco que quisiera entregar
    a tu mirada cada una de las partes de mi vida,

    (último verso atrapado en el acróstico)