La ventana
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    A las luces de un nocturno de Chopin (nº2 Op. 9.2 en Eb)



    En lo abrupto de mi oscura soledad,
    echando en falta tus huesos,
    mi deseo se emociona con pensarte,
    como preso con la libertad.

    En lo amargo de mi dulce corazón
    se disuelven mis razones por tenerte,
    y mis manos, entre mil notas de amor
    lloran versos tan aviesos como inertes.

     

    Bosquejo de mi alma reflejada en tus ojos.




    Al vacío de tus pasos,
    encuentro mi camino.
    Mi vida, junto a la tuya,
    mi piel, junto a tu sino.

    Nuestro rumbo,
    tan certero, tan perdido
    por el mundo
    va creando poco a poco
    cada uno de mis días.
    Va matando lentamente
    a toda melancolía
    que cultivé en tu ausencia,
    en un hueco de mi mente.

    Nuestro ritmo
    va marcando cada hora
    mil sonatas diferentes,
    mil recuerdos tan ausentes
    que ya ahora ni recuerdo.

    El sentido de mi vida
    es tenerte a mi lado.
    Sentirme tan inocente
    como cuando cometí
    el pecado de encontrarte
    de repente, de tenerte
    entre mis brazos.
    De sentir tu ignota piel
    sobre la mía,
    jamás nunca conocida,
    aquella primera vez.

    Mas tu mirada robada
    por las ansias de mis ojos
    incansables de mirarte,
    todavía se conserva
    en las arterias y venas
    de mi mustio corazón.

    Soy vampiro de tu sangre,
    y esclavo de tus luceros,
    aunque me cueste admitirlo.
    Porque amor es egoísmo,
    y el egoísmo es ciego.

    Mas por eso no te digo
    muchas veces que te quiero, 
    porque sé que tú lo sabes,
    sino que te necesito.



    El amor no entiende de emociones, las inventa.





    He soñado con la vida que tú sientes, 
    he vivido cada vida que he soñado. 
    Y he sacado de tus ojos inocentes 
    este mundo que en mi mente se ha creado.


    He bebido  las palabras de tu boca 
    hasta perder la conciencia, y tu lado. 
    Y en la oscura soledad de mi existencia 
    reconozco que siempre te he deseado.


    Ni siquiera mi cuerpo ya se resiente
    de la marca que tu vida me ha dejado. 
    Y no creas a mi alma, porque miente, 
    pensando que no tenerte es creer 
    que te ha olvidado...

    Haikus II. Las 4 estaciones.

    Primavera.
    Pétalos rojos.
    Tallos verde turquesa.
    Sustrato oscuro.


    Verano
    Sinuosas rectas.
    Fraguadas al vivo sol.
    Rastro de luna.





    Otoño.
    Brota el negro,
    Crece con la claridad,
    Dorada paz.


    Invierno.
    Rompe el silencio.
    Todo se hace ruido,
    Salvo su calma.

    Siento que sigo vivo.


    "...El espejo de tus labios
    tiñe de rojo el color
    de una vida sin sabor
    que me sirve de escenario...

    No es que sea esta forma
    mi manera de quererte,
    es el modo de sentir
    que no salgo de la inopia
    de este mundo que creamos.

    Y que sepas, vida mía, solo así,
    sentiré que sigo vivo...
    que te amo...

    ...mientras duren tus abrazos
    en los poros de mi piel.

    ...mientras valga cada trazo
    que pintaste en mi tiempo,
    sin que esté aún terminada
    esta obra que empezamos.

    Te prometo, vida mía, rasgaré
    cada letra que te escribo
    si no te contagia el latido
    que dicta mi corazón."


    Destino, por Salvador Dalí y Walt Disney.



    En 1946 Walt Disney encargó a Salvador Dalí la realización de un cortometraje animado de seis minutos de duración titulado Destino, basado en la canción homónima de Armando Domínguez.


    El proyecto del que sólo llegaron a rodarse 20 segundos de prueba no cuajó, hasta que Roy Disney y el productor Baker Bloodworth decidieron en 2003 sacarlo adelante, partiendo de los bocetos e instrucciones que había dejado Dalí.


    Retales de un pensamiento.


    Se rompió la voz dormida
    que vive dentro de mí,
    porque sueña con la vida
    paralela, que te espera,
    en el mundo del recuerdo.

    De mi boca sólo sale
    una palabra, tu nombre.
    Y mis ojos se convierten
    en espejo de los tuyos,
    porque sólo te veo a ti
    cada vez que tú me miras.

    En mi mente todo vale,
    pero nada es más valioso que tú.

    Mis manos te intentan atrapar,
    y mis brazos envolver.
    Nadie hace caso a la mente
    cuando habla el corazón.

    Y mi cuerpo se fusiona
    con el viento de tus formas,
    vaporosas como un lazo de papel,
    delicadas como un diente de león.
    Tan frágil que se deshace
    en millones de pedazos
    si se estira más allá
    de lo imposible.

    Tan frágil que te deshaces
    en millones de pedazos
    si te abrazo más allá
    de lo sutil, más allá
    de mis abrazos.

    Tu recuerdo se evapora
    como gota de agua fresca
    que se choca de improviso
    con el fuego de mis labios.

    Pero siento, más allá
    de todo esto que sucede,
    que nunca él se ha marchado.
    Tu recuerdo y tu presencia,
    se fusiona con el aire
    que respiro cada día.