La ventana
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    Siento que sigo vivo.


    "...El espejo de tus labios
    tiñe de rojo el color
    de una vida sin sabor
    que me sirve de escenario...

    No es que sea esta forma
    mi manera de quererte,
    es el modo de sentir
    que no salgo de la inopia
    de este mundo que creamos.

    Y que sepas, vida mía, solo así,
    sentiré que sigo vivo...
    que te amo...

    ...mientras duren tus abrazos
    en los poros de mi piel.

    ...mientras valga cada trazo
    que pintaste en mi tiempo,
    sin que esté aún terminada
    esta obra que empezamos.

    Te prometo, vida mía, rasgaré
    cada letra que te escribo
    si no te contagia el latido
    que dicta mi corazón."


    Destino, por Salvador Dalí y Walt Disney.



    En 1946 Walt Disney encargó a Salvador Dalí la realización de un cortometraje animado de seis minutos de duración titulado Destino, basado en la canción homónima de Armando Domínguez.


    El proyecto del que sólo llegaron a rodarse 20 segundos de prueba no cuajó, hasta que Roy Disney y el productor Baker Bloodworth decidieron en 2003 sacarlo adelante, partiendo de los bocetos e instrucciones que había dejado Dalí.


    Retales de un pensamiento.


    Se rompió la voz dormida
    que vive dentro de mí,
    porque sueña con la vida
    paralela, que te espera,
    en el mundo del recuerdo.

    De mi boca sólo sale
    una palabra, tu nombre.
    Y mis ojos se convierten
    en espejo de los tuyos,
    porque sólo te veo a ti
    cada vez que tú me miras.

    En mi mente todo vale,
    pero nada es más valioso que tú.

    Mis manos te intentan atrapar,
    y mis brazos envolver.
    Nadie hace caso a la mente
    cuando habla el corazón.

    Y mi cuerpo se fusiona
    con el viento de tus formas,
    vaporosas como un lazo de papel,
    delicadas como un diente de león.
    Tan frágil que se deshace
    en millones de pedazos
    si se estira más allá
    de lo imposible.

    Tan frágil que te deshaces
    en millones de pedazos
    si te abrazo más allá
    de lo sutil, más allá
    de mis abrazos.

    Tu recuerdo se evapora
    como gota de agua fresca
    que se choca de improviso
    con el fuego de mis labios.

    Pero siento, más allá
    de todo esto que sucede,
    que nunca él se ha marchado.
    Tu recuerdo y tu presencia,
    se fusiona con el aire
    que respiro cada día.

    Mea culpa.


    ¿Me perdonas por no hablarte,
    por no saber escucharte
    ni inventar otro motivo
    para intentar olvidarte?
    ¿Me perdonas?

    Porque aun corre en mi sangre
    parte de la tuya,
    que se mezcla con mi mente
    y me hace verte,
    más allá de la ficción.

    Porque repito tus palabras
    extraídas del recuerdo,
    hasta hacerlas sólo mías.

    Porque mi amor es egoísta,
    y el egoísmo es negro.

    Por eso mis letras te hablan
    de la noche, de la soledad,
    huérfana de luz y calma,
    huérfana de ti.

    Perdóname por pensar
    en tus ojos más allá de su color,
    hasta hacerlos mi esperanza.

    Y por cantar al futuro,
    con vivencias del pasado,
    sin pensar en mi presente.

    Perdóname porque soy yo,
    porque sigo siendo yo,
    porque te _ _ _ _.
    Y todavía me faltan
    las agallas necesarias
    para poder decírtelo
    cara a cara, frente a frente.


    Trampantojo.








    En el mundo del silencio
    el ruido se hace rey,
    porque su voz se mantiene
    más allá de la sorpresa.

    En mi mundo de los sueños,
    tu presencia se hace ley
    que esclaviza a mi razón.

    El deseo, mi deseo,
    se hace aliado de tu boca.
    Y por eso sólo piensa
    en la forma de escapar
    de esta fría realidad,
    para poder encontrarte...

    Bajo el crepúsculo estás,
    entre ambas dimensiones,
    entre tu vida y la mía.

    Y mis ojos ya se cierran,
    y mi alma ya se duerme
    esperándote encontrar
    más allá de lo esperado.

    Y siempre allí te encuentro,
    aunque allí también te pierdo.

    Y es que el mundo cautivado
    por las fases de tus ojos
    (que hoy están en luna llena)
    solo dura el tiempo exacto
    para que no sea eterno.

    El crepúsculo ha cesado,
    me despiertan mis lamentos.

    Y la hoja de la espada
    que forjamos esta noche
    con golpes de gran pasión,
    y el fuego de nuestro roce,
    ha matado al onanismo
    que en mi mente continuaba
    después de aquel encuentro.

    Fue tan intensa la noche
    tan intensa, que quemaba.
    Y su calor desecaba
    cada una de mis lágrimas,
    tan mojadas de inocencia,
    hasta quedarse en pitañas.


    Soul


    El comienzo de una vida, de repente,
    se termina como todo ha comenzado,
    siendo nada, nada es muerte.

    Pues en tierra nuestro cuerpo
    convertimos con los años,
    mas del polvo salvaré nuestro recuerdo,
    como siempre, como antaño:

    Esa parte de sonrisa que nunca
    llegué a ofrecerte, la guardaré;
    para nunca, para siempre.

    Esa parte de mis besos
    que se encontraban ausentes
    a las puertas de tu boca,
    como antes, inocentes
    de ilusiones, conservaré.

    Ni jamás quiero perder
    ese guiño que tus manos
    han regalado a mi piel,
    cada vez que tú me tocas.

    Y si mi vida se pierde,
    amor mío te diré,
    que perdida está.

    Mas con ella, no lo dudes,
    eternamente llevaré
    a una parte de tu alma,
    que no es poca, de amuleto.

    Y aunque vague etéreamente
    por el mundo que he dejado,
    junto a mí, constantemente,
    como antes, como siempre,
    estarás justo a mi lado.

    Prófugo amor.




    Cada uno de mis dedos
    en la silueta de tu cuello,
    pensando que son las perlas
    del collar que te mereces.
    Y te aprietan suavemente,
    y se ahogan en tu piel
    como naúfragos cautivos
    que de una isla desierta
    no sabrían escapar.

    Capturada entre mis manos
    se hallan tus emociones.
    Y mi oído se cerciora
    de atrapar a las palabras,
    malheridas de placer,
    que se fugan de tu boca,
    tan ardientes que se queman
    con su propia libertad.

    Ya mis ojos no te miran,
    mas no dejan de observar
    a tu mirada, que devora
    hasta el alma más reacia
    a enamorarse alguna vez.

    Mientras tanto, lentamente,
    van mis brazos recorriendo
    por debajo de tus hombros
    el camino de tu piel,
    cada uno por su lado,
    deseándose encontrar
    al abismo de tu espalda,
    y abrazarte fuertemente.

    Este mío, prófugo amor,
    que te ama más que yo,
    pretende ahogarte.
    Y con él ahogar mis ganas
    de soñar, día tras día,
    con la misma estupidez,
    prófugo amor, de cautivarte.